Thomisus onustus. Bella y terrible II.


Sí, otra vez se trata de una araña, de bella apariencia, lo de terrible sólo lo es para sus víctimas. También es una araña cangrejo, como Misumena vatia , de la primera parte de esta serie, y no es rara de encontrar. Pueden ser blancas, amarillas o rosas, o combinaciones de esos colores. La forma del abdomen sirve para diferenciar a las dos especies. Ligeramente menor que Misumena vatia, unos 7 mm, pasa el rato casi inmovil en las flores esperando a sus presas: moscas, abejas, abejorros, mariposas.


Víctima de la araña cangrejo una vez consumida. Melanargia lachesis.

Una vez atrapada la presa, inyectará un potente veneno que causará su muerte en pocos segundos. Seguidamente será consumida sin que se vea afectado su aspecto, sin mutilarla ni triturarla. El veneno no es peligroso para el hombre y seguramente para ningún vertebrado, además sus quelíceros son más bien pequeños, inofensivos salvo para los insectos que caigan en su trampa.



La foto de arriba es un recorte al que además le he dado la vuelta, y se pueden ver o adivinar las pequeñas uñas de sus quelíceros, con las que inyecta el veneno. También se aprecian bien los tubérculos de la cabeza donde se encuentran los ojos laterales.



Es bonita, o a mi me lo parece.


Aquí ha atrapado una mosca cernícalo, su apariencia de abeja, su disfraz, no le ha servido de nada. Las abejas también están en el menú de la araña, como podeis ver en las fotos de abajo.



Juegos de duendes

 Madrid, pie de sierra. 18 de octubre de 2012

Dicen que los corzos son los duendes del bosque, pequeños, graciosos, saben pasar desapercibidos en la espesura. En los dos últimos decenios su población ha aumentado mucho y han salido de los bosques, ahora los duendes son vistos con facilidad en áreas abiertas.

Situado en un alto mi vista alcanza una gran extensión de tierra y cielo, y con los prismáticos no tardo en localizar un grupo familiar, una madre con dos crías ya crecidas, dos hembritas. Pastan tranquilas, la madre pendiente de todo, las hermanas pendientes una de la otra. Para las jovencitas la formalidad tiene sus límites, siempre es tiempo de jugar, de buscarse, provocarse, pelearse, perseguirse o simplemente correr, saltar, desatar la energía, desarrollar sin saberlo las habilidades que necesitan para sobrevivir.

Me llaman la atención sus juegos, sobre todo los topeteos o mas bien cabezazos, pues no se les ven atisbo de cuernas. Me acerco un poco para tratar de confirmar que son dos hembras y para poder grabar con la cámara estos instantes, aunque sólo aparezcan como poco más que puntos en la imágen, no quiero alertarlas y tampoco quiero perder campo de visión. En los vídeos me siguen pareciendo hembras las dos.

Los juegos de las corcinas.


(En este enlace podeis ver cinco minutos de vídeo de donde he extraido las escenas anteriores.)

Cae la tarde, de vez en cuando recorro con la vista el terreno, así localizo otro grupo de tres corzos mucho más apartados, parecen madre y crías. Al final, con poca luz ya, a punto de abandonar mi posición veo un zorro a la carrera. Se ha acercado a otra pareja de corzos y se detiene, los corzos le miran, se les ve grandes, no parecen madre y cría, pero no distingo cuernas (en estas fechas algún macho puede haber desmogado ya). Uno de ellos encara al zorro y se lanza a perseguirle, poco más que un amago. El raposo huye lo justo y los corzos siguen su camino. El zorro insiste en acercarse y ahora los dos se lanzan tras él que los esquiva con rápidos giros alrededor de zarzas y retamas, sin abandonar la zona. Uno de los corzos da fin a las carreras y sigue su camino, el zorro se ha retirado unos pocos metros y espera mientras el segundo corzo lo vigila. Vuelve a acercarse y el corzo le encara otra vez, amaga con huir pero luego se lanza tras él, se repite la escena, giros y regates entre las retamas, hasta que el corzo deja la persecución y se aleja siguiendo los pasos del primero. Al poco rato el zorro también se aleja, para mi sorpresa a la carrera, quien sabe si buscando nuevos compañeros de juego.

(En este otro enlace hay un vídeo antiguo en el que se puede ver, aunque muy mal, una corza persiguiendo a un zorro. En este caso la corza iba acompañada de dos crías, aunque ya crecidas, lo cual explicaría su acción. Sólo hay un rápidísimo regate, pero es similar a los que se repitieron este día. El replay a camara lenta en el min 2'18'')

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Cuando lo mejor es lo que no se ve.

 13 de octubre de 2012, Río Tietar.

Un paseo que repito cuando puedo consiste en acercarme al río Tietar para pasar el tiempo por sus orillas. Los ríos son zonas bulliciosas, siempre hay mucha vida en movimiento por lo que no es posible aburrirse.

Conviene acercarse al río con cautela, atentos a lo que se mueva antes de que te descubran, pero esta vez parece tranquilo, es lo normal a primera hora de la tarde en un fin de semana.

Me acerco a sus orillas y enseguida doy con el visón americano, no dejaré de ver sus huellas durante todo el corto paseo, sólo sus huellas. Aunque es una especie que no resulta difícil de ver por el día, no tengo suerte esta vez.






Haced click en las fotos para verlas más grandes

Las huellas del visón americano son similares a las del turón, podrían confundirse, pero al parecer el turón marca unos uñas más largas y la disposición de los dedos tal como se ven en las fotos son típicos de visón. Además he visto al visón más de una vez por aquí. Escapado y liberado de granjas peleteras, lleva unos 60 años formando parte de la fauna ibérica y está en expansión.

Me gusta mucho ver huellas, así que sigo explorando los limos de las orillas. Unos metros más adelante descubro con alegría unas de tejón, luego me fijo en una serie de pequeñas escarbaduras próximas a la orilla, imagino que las hizo el tejón. Si hay algo que se le da bien es cavar, no hay más que ver que uñas gasta.



Casi al lado de las huellas del tasugo hay otras, y no son de visón. Parecen de un gato, pero muy pequeñas. Es la gineta, ha cruzado el río de piedra en piedra, y ha llegado de un salto hasta la orilla.





Como veis, al igual que los gatos, tiene las uñas retráctiles y no suelen marcarse.


El tejón, la gineta, el visón, en un río nunca te aburres, y ya he visto unos llamativos excrementos en las piedras del río. En 200 metros o menos, llego a ver 5 similares, unos antiguos, pero un par de ellos muy recientes, ha sido la nutria. Es excitante ver los rastros de todos estos personajes tan huidizos en tan poco espacio e imaginárselos en sus correrías.




 

 


La nutria afortunadamente también está en expansión, recuperándose poco a poco del fuerte declive que sufrió el siglo pasado.

Y cuando ya volvía, en ese momento mágico del atardecer, cuando la luz empezaba a escasear, mientras imaginaba que en cualquier momento podría aparecer alguno de los protagonistas de este paseo, unas huellas nuevas vuelven a centrar mi atención, unas huellas grandes de felino, un gato montés (P.S. en realidad no, con lo aprendido estos tres años que han pasado desde que escribí esta entrada, y tras el comentario de un experto en la materia, puedo decir que estas huellas no son de gato sino de nutria, ya me extrañó aquel día no ver ninguna pisada de nutria cuando en realidad sí las vi)




No, no apareció ninguno, no vi ni a la gineta, moviéndose en silencio, ni al tejón en busca de lombrices, tampoco a la nutria en el río, me bastó con imaginármelos.

. El reconocimiento y la identificación de huellas y rastros no es fácil y no soy experto, pero después de darles muchas vueltas a las fotos y a las notas de campo me he atrevido con ello. Creo que las fotos son bastante representativas, pero puedo haber cometido algún desliz.
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"Demasiados" ratoneros.


20 de junio de 2012,Comunidad de Madrid, zona centro.

Mediados de junio, termina la primavera, un ratonero levanta el vuelo desde el camino y se posa cerca, en la rama de un pino. Se deja ver, se trata de un joven del año. En Madrid los primeros vuelan nada más entrar en junio. Luego permanecen un tiempo cerca del nido, el plumaje y sus voces les delantan, también su conducta. Me encanta el grueso moteado que muestra sobre un fondo de tono crema amarillento y blanco. Es una de las pocas especies en las que el plumaje juvenil me gusta mucho más que el que lucirán tras las sucesivas mudas (ficha del ratonero en el Atlas de identificación de Aves de Aragón, ver la tercera página).

A treinta metros del nido vacío, hay otro nido mucho menos llamativo, el de unos rabilargos. Está alto, no demasiado elaborado, distingo cuatro cabezas y ya se les ve la sombra de lo que será su capirote negro. A menos de cien metros otro nido igual, en la zona hay un ruidoso bando de rabilargos e imagino que algunos nidos más, así que sigo mi paseo, no es cuestión de estar molestando en un lugar tan sensible. Poco después una perdiz asoma en el camino y junto a ella un pollo, me han visto y permanecen alerta. Tardan un tiempo en comenzar a moverse, que es lo que estoy esperando. El adulto emite unas señales y se aleja seguido de al menos seis pollos. Son pequeños aún, pero ya capaces de volar.


 
Ni la perdiz ni el rabilargo de las fotos son de estos días. Los campos están secos y amarillos y la encinas hace tiempo perdieron la flor.

Andan los campos frenéticos por estas fechas, llenos de novedades, y que distinto puede ser el destino de los recién incorporados, comer o ser comidos.

El ratonero es la rapaz más abundante en Europa. En Reino Unido se propuso un plan para el control de sus poblaciones, a petición de los "cazadores", pues al parecer comen demasiados pollos de faisán y los escopeteros se quedan sin diversión. Cuesta creerlo pero podéis verlo en este enlace: http://www.care2.com/causes/success-uk-backs-down-on-buzzard-plan.html.

En Estados Unidos tienen otra especie de ratonero igualmente abundante: ratonero o busardo colirrojo -Red-tailed Hawks- (Buteo jamaicensis, para algunos forma una superespecie con nuestro Buteo buteo -no es que tengan superpoderes, sino que son especies muy cercanas taxonomicamente- e incluso se la ha incluido en la misma especie Buteo buteo. El genero Buteo tiene 28 especies reconocidas actualmente).

Creo que no hay ningún plan de control de ratoneros en USA. La pareja que cría cerca del Central Park de Nueva York, alguna vez tuvieron un incidente con un nido, pero ahí siguen (copio mas enlaces que merecen la pena, unas fotos ciertamente llamativas: http://www.palemale.com/june202012l.html ; http://www.palemale.com/june192012s.html ; http://www.flickr.com/photos/rbs10025/7213345248/in/photostream/). Unos 300 km hacia el interior, en la ciudad de Ithaca, hay otra familia de ratoneros urbanita. Tienen el nido en el campus universitario. Os recomiendo el siguiente vídeo resumen de como ha ido la temporada de cría de este año, una maravilla, por cierto muy atentos al minuto 2'05''.

¿Llegaremos a ver ratoneros en nuestras ciudades? quien sabe, ya tenemos halcones y cernícalos, y hasta búhos reales.

PD. Hace tanto que no subo nada que casi ni me acordaba de como se hacía. Un saludo a todos los que me seguís.

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Una abubilla a cada paso.

Finales de mayo. Madrid, zona centro y pie de sierra.


Finaliza mayo y los caminos se llenan de abubillas, o eso me ha parecido estos días. Realmente las abubillas no han sido las únicas que han abandonado el nido en estas fechas, grupos familiares de multitud de especies pueden verse continuamente.



Son tardes de tormenta, también de resoplidos de sisones en sus tribunas, de pollos volantones, de pastos altos en los que pasar desapercibido, de tantas cosas. Por cierto, aprovecho para recordaros que si os encontráis en el campo con alguna cría de cualquier especie, tanto aves como mamíferos, no la recojáis. Valorad la situación, si está tranquila y en aparente buen estado sus padres estarán cuidando de ella con normalidad, no la haremos ningún favor recogiéndola.


Y con estos días de mayo, he juntado un vídeo de varios minutos, donde podéis ver un poco de todo esto. Sisones cantando o resoplando, una jovenzuela abubilla en el camino, crías de ciervo y gamo entre la hierba, algunas serpientes, mariposas y otros bichos, tormentas, gorriones y alcaudones en familia.






El famoso sisón (Tetrax tetrax) en su tribuna.




Cardamine, las semillas saltarinas.

Mastuerzo menor o amargo. Nativa de Europa y Asia, ha colonizado recientemente el continente americano Hojas comestibles y parecidas al berro de agua.

El mastuerzo menor (Cardamine hirsuta). Es una plantita abundante, una de esas pequeñas flores de nuestros campos -y ciudades- que yo llamo invisibles. Semanas antes de la explosión de color de la primavera, podremos ver sus diminutas flores, discretísimas, pero a finales de abril, en plena primavera, la cardamine quedará oculta en el herbazal.

Las flores no pasan de unos pocos milímetros.

Pertenece a la familia de las crucíferas. Creo que este nombre viene de los cuatro pétalos que presentan normálmente extendidos en cruz.

Brassica barrelieri. Otra crucífera abundante, pero no es la protagonista de esta historia.

Silicuas de Cardamine hirsuta

Los frutos de las crucíferas también son característicos de esta familia. En este caso reciben el nombre de silicua, por ser más de tres veces más largo que ancho. Si no superan esa proporción se denominan silículas.

Se puede apreciar el crecimiento de los ovarios, que en poco tiempo serán silicuas, el característico fruto seco de estas plantitas.

Las semillas salen disparadas por un enrrollamiento repentino de las valvas del fruto desde la base. En este caso, el mecanismo de dispersión se denomina autocoria, por no depender del viento, o de los animales, y tratarse de una acción activa por parte de la planta.

Inmerso en la primavera, para encontrarla no basta con bajar la vista, hay que agacharse, y mientras estás pendiente de una flor y otra, o un insecto, o una araña, la descubres, la recuerdas, acercas los dedos, bastará un roce para que los frutos maduros se abran, las semillas salen disparadas y te golpean con energía en la cara, es toda una sorpresa y pasas los dedos por la planta de al lado y buscas otras, y se repite la acción, una de las valvas de la silicua se separa bruscamente, las semillas saltan y vuelven a golpearte, una curiosa sensación. Es evidente que se trata de un mecanismo de dispersión de semillas, estas saltaran con cualquier roce, el paso de un conejo, o incluso la llegada de un pajarillo dispuesto a dar buena cuenta de ellas, las semillas tampoco es que vayan muy lejos -desde nuestro punto de vista-, quedarán dispersas alrededor, este hecho, unido a la gran cantidad de semillas producidas, será lo que las salve y las facilite un futuro exitoso, es de suponer que los pajarillos no darán con todas, los verdecillos, pardillos, jilgueros, pinzones, escribanos.

Al mismo género pertenece el Berro de prado, Cardamine pratensis, mucho menos discreta, con flores de un delicado color rosa. Estas las encontré en una zona de pasto de montaña encharcado.

Cardamine pratensis, menos discreta que la anterior. No la he puesto a prueba para comprobar si también saltan sus semillas.

Entre las plantas existen múltiples estrategias para la dispersión de las semillas, podéis leer más aquí, en un blog interesantísimo, y hay otras especies que también expulsan con fuerza sus semillas, la más conocida es el pepinillo del diablo, podéis verlo aquí en acción.

Águila Pescadora en un mar de verde.

Colmenar Viejo (Madrid), 7 de abril de 2011.


A primera vista, desde lejos, había apostado a que la rapaz posada en la torreta era un ratonero, que otra cosa sino. A traves de los prismáticos descubro a la pescadora, escoltada por una pareja de urracas, que descansa y otea desde la torreta. No sé si llegó a pasar la noche ahí, es cierto que ya se ponía el sol.


No es demasiado raro ver Águilas Pescadoras en Madrid. Durante sus migraciones pueden aparecer en cualquier punto de la Península. La población del norte de Europa acostumbra a nidificar próxima a embalses, lagos o ríos. Muy pocos días antes se producían citas de la especie en los embalses más próximos a Colmenar Viejo. Aún así siempre es una alegría encontrársela.

La primera vez que vi una pescadora fue en el embalse de Navalcán (Toledo), el 8 de octubre de 1992, al poco de amanecer pude verla pescar y seguidamente comer en la orilla. Este fue uno de los lugares en que primero empezó a observarse la invernada de estas águilas en España, un fenómeno relativamente reciente una vez que empezaron a recuperarse las poblaciones europeas, sin embargo en este caso, por la fecha, se trataría de un ave en paso migratorio, de camino al África Tropical donde suelen pasar el invierno.

Las fotos son pésimas pero, como en otras ocasiones, no me resisto a mostrároslas.

Las electrocuciones son una importante causa de mortalidad en esta rapaz.