Cuando me ven

Lo habitual es observar como la fauna huye en cuanto aparezco, o ni siquiera eso pues desaparecieron antes. Aunque normalmente trato de pasar desapercibido, muchas veces me siento como elefante en una cacharrería, demasiado grande y torpe. Está claro que en medio de una rastrojera no es fácil volverse invisible.



Otras veces las distancias son tan cortas que nada más asomar un pelo te han descubierto.



Pero qué hacer si has conseguido ser lo suficientemente discreto como para despertar la curiosidad de algún incauto.

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