Son moscas depredadoras. Su aparato bucal forma una probóscide endurecida, una pequeña trompa, con la que apuñalan a sus presas una vez atrapadas con sus patas fuertes y espinosas. Las víctimas quedan paralizadas rápidamente, pues reciben una inyección letal de enzimas neurotóxicas y también proteolíticas, que digieren sus tejidos, los licuan. La cazadora succionará el contenido en poco tiempo. Es decir, estas moscas comienzan a digerir a su presa fuera de su aparato digestivo. Las arañas tratan igual a sus presas, y tanto unas como otras contribuyen al control de las poblaciones de insectos.


Las distintas especies que comparten un territorio ocupan nichos diferentes, con distintas preferencias por el tipo de percha y altura, así unas cazan desde el suelo desnudo o piedras, otras entre la vegetación herbácea, otras desde árboles, sin duda las primeras son las que más fácilmente detectaremos y podemos verlas en cualquier caminata veraniega. Vigilantes, preparadas para asaltar a insectos de todo tipo, abejas, otras moscas, avispas, mariposas, a los que capturarán en pleno vuelo. Parecen tener la habilidad de alcanzar a sus presas por detrás, clavándolas rápidamente su probóscide en el tórax.

Algunas tienen tamaños grandes y no pasarán desapercibidas. Recuerdo de hace muchos años, que al encontrármelas repetidamente a lo largo de un tramo de camino o de sendero, pensaba sino sería la misma que estuviera siguiéndome, pues la veía posarse a cada rato cerca de mí. Nunca me decidí a desandar el camino para comprobar si eran varias o sólo una, tal vez trataban, o trataba, de aprovechar las posibles estampidas de insectos que se produjeran a mi paso para cazar. Su aspecto es inquietante, similar al de los tábanos, pero a diferencia de estos no tenemos que preocuparnos de que nos vayan a picar, no les interesamos.


Podeis encontrar más información sobre las moscas salteadoras (Robber Flies) en http://www.geller-grimm.de/asilidae.htm, aunque en inglés.
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